domingo, 1 de abril de 2012

Voces




Hay una calma apasible. Un silencio, un murmullo que apaga los gritos en cada rincon. La ciudad parece constante, sumergida en un presente que pisa continuamente las huellas inadvertidas de lo que alguna vez fue, y sigue siendo en los acentos silenciados por el desgaste cotidiano. Se visualizan los vestigios de otro Buenos Aires, de muchos Buenos Aires en un mismo lugar. En el punto medio, el centro, la plaza toma el lugar de un mapa sin tiempo, un suelo pintado con historias nuevas y pasadas, desgastadas y empastadas. Una suerte de layers de cosas que vivieron en un mismo lugar, que se comparten y repiten en la pintura sucia y las huellas de la multitud, peleando por sobresalir.
La superficie no alcanza, no cuenta uno sino varios tiempos, todos con algo en comun,una queja, un reclamo, un recuerdo. Memorias que persisten, que se graban en la piedra y se reviven en el dia a dia, que se superponen, completando una misma pagina, como una historia sin fin, una pesadilla interminable

Desde afuera, en la pose del flanèur, la velocidad le pasa por al lado, a un pedazo de ciudad, de historia, que parece crear un velo sobre una imagen empastada y borrosa de realidad pasada, que se hace presente por su silencio, por sus huellas, por repetirse constantemente, por estar en el medio de una rutina que intenta ignorar lo que grita desde todos lados; recordandonos constamente una sola frase: no olvidar.

La camara capta una serie de imagenes estaticas, grabadas en el suelo, en las paredes, no una sino muchas. Cada una hablando por si misma, pero todas juntas cuentan mucho mas...Se superponen, se sienten translucidas, transparentes en el tiempo, como algo que se revive una y otra vez en el mismo lugar.
Una imagen estatica en su totalidad, nada se mueve, nada se siente vivo,la camara no registra movimientos, salvo los de su accion, de algo que fue, que hubo, que vivio. Son prueba de un pueblo que se defiende, de una multitud que entra y sale de su historia una y otra vez. Los mensajes se recorren, se encuentran y se pierden en la velocidad de las masas, deconstruyendo y volviendo a construir una ciudad, o mas bien una memoria, olvidada en el calor del cemento.

1 comentario:

  1. Natalia,
    V-
    El ensayo en su mayoría se apoya en un discurso más social o histórico, que no nos interesa tanto. No incorporás ninguna pieza del Museo -o lo analizás en relación a la Plaza o al barrio- quedándote solamente con lo que sucedía en la Pirámide de Mayo.

    Hay una idea que puede ser interesante a trabajar y aparece en el último párrafo, "deconstruyendo y volviendo a construir una ciudad".

    Las imágenes son válidas, pero quedan a modo ilustrativo del discurso. Faltaría un análisis más profundo sobre ellas ("la cámara capta una seria de imágenes..." muestra la distancia hacia el discurso maquínico).
    Por ejemplo, lo que sucede con la secuencia que creaste. ¿Por qué el diálogo entre esas imágenes? ¿Son ubicadas al azar? ¿Qué sucede con el collage-superposición de capas de la primera imagen? Nos interesa que empieces a relacionar el discurso maquínico, con lo museístico y el paisaje urbano, aplicando también los textos.

    Mariel-

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